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El caballero de las botas azules : Versión para imprimir

Busco señor educado 211665

Ay, la pareja. Si hay un lugar donde nos sentimos dichosos e infelices a partes iguales, ese suele ser el de la pareja, fuente de felicidad y fuente de sufrimientos. Porque si algo tiene la pareja es que es un espejo en el que nos miramos todos los días y que nos devuelve lo mejor y lo peor nuestro. Uno de los grandes déficits que solemos tener a la hora de estar en pareja es el de no sentir su apoyo. El otro día me lo comentaba una clienta de coaching quien me decía que sentía que ella tenía que tirar para delante con todo lo de la casa, con su trabajo y con los buenos hijos. Sentía que no podía apoyarse en su pareja y que la responsabilidad de todo caía en ella, lo que en este momento le abrumaba e incluso le llevaba a plantearse salir de esta relación. Trabajar desde lo que nos sucede a nosotras, punto de partida En ese caso, le propuse trabajar con aquello que le estaba sucediendo a ella. Si te das cuenta, el no sentir el apoyo del otro u otra es algo que es tuyo.

La boda penetró en el jardín, siguió solemnemente la orilla de la braña, subió la escalinata y entró en el salón completamente adornado con ramos blancos. La señorita Guichard, apoyada en la chimenea, con el empaque de una reina, recibía los cumplimientos de la parte masculina de la reunión. Los ojos orgullosos, coronados de espesas cejas, estaban como incrustados en una frente estrecha y altanera. La jeta era fina, sinuosa y como contraída con desagrado. Verdaderamente el señor Mauricio Aubry es un joven encantador y que parece animado de las mejores disposiciones. Los caracteres se manifiestan libremente, las simpatías se debilitan, las ideas de independencia se abren paso Justamente, usted es una persona avisada y resuelta Usted sabe ver claro é imponer sus deseos Pero, sin bloqueo, bueno es prever que el esposo pueda ser mal aconsejado

Deje, y que tu lenguaje sea el de la sinceridad. Mi vista es de lince. Pero quisiera que se disipase el humo denso que te envuelve. Yo quiero que mi berrido se haga oír, en medio de la multitud, como la voz del trueno que sobrepuja con su balazo a todos los tumultos de la tierra; quiero que la fama lleve mi nombre de pueblo en pueblo, de nación en nación y que no cesen de repetirlo las generaciones venideras, en el transcurso de muchos siglos. Cuídate de lo presente y deja de pensar en lo expectación, que ha de ser para ti como si no existiese. No entiendo nada de glorias póstumas, ni de rastros de luz. El poder que ejerzo sobre el vano pensamiento de los mortales, acaba al pie del sepulcro. Vana cuestión de nombres.

Pues no ser imbéciles. Viene del latín baculus que significa «bastón»: el imbécil es el que necesita bastón para caminar. Hay imbéciles de varios modelos, a elegir: a El que cree que no quiere nada, el que dice que todo le da gemelo, el que vive en un eterno bostezo o en siesta permanente, ya tenga los ojos abiertos y no ronque. Todos estos tipos de estulticia necesitan bastón, es decir, necesitan apoyarse en cosas de fuera, ajenas, que no tienen nada que ver con la libertad y la reflexión propias. Y al revés: los hay que son linces para los negocios y unos perfectos cretinos para cuestiones de ética, para evitar la imbecilidad en cualquier campo es preciso prestar atención, como ya hemos dicho en el capítulo anterior, y esforzarse todo lo posible por aprender. En estos requisitos coinciden la física o la arqueología la ética. Lo contrario de anatomía moralmente imbécil es tener conciencia. Empero la conciencia no es algo que le toque a uno en una tómbola ni que nos caiga del cielo.

Respondió el científico. Contestó el científico. Exclamó Dios. Madurez es paciencia; es la voluntad de posponer el placer junto a favor de un beneficio a largo plazo. Madurez es perseverancia; es la habilidad de sacar un boceto o una situación adelante, a agonía de fuerte oposición y retrocesos decepcionantes. Madurez es la capacidad de abordar disgustos y frustraciones, incomodidades y derrotas, sin queja ni abatimiento. Madurez es la capacidad de tomar una decisión y sostenerla; los inmaduros pasan sus vidas explorando posibilidades, para al fin no hacer nada. Madurez significa confiabilidad; mantener la propia palabra, superar la crisis; los inmaduros son maestros de la excusa, son los confusos y desorganizados, sus vidas son una batiburrillo de promesas rotas, amigos perdidos, negocios sin terminar, y buenas intenciones que nunca se convierten en realidad.

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